Comúnmente, cuando tratamos de algún evento en particular, decimos que “ha sucedido” de esta o aquella forma y que se ha presentado bajo estas o aquellas circunstancias de existencia. La existencia del evento puede trascender de forma positiva o negativa, segun sea el impacto percibido después de la delimitación (fin) de su lapso temporal.

El impacto puede ser positivo o negativo, dependiendo de qué forma afecte la obtención de placer del involucrado con el uso del bien/servicio/individuo impactado.

Un impacto negativo es aquel que afecta de forma inconveniente un parámetro de medición establecido y manejado de forma positiva. Es decir, es la reducción de la magnitud positiva percibida de aquella situación a la que haya afectado el evento. En una métrica de disponibilidad de un bien, servicio o individuo, el impacto negativo se percibe como ausencia o reducción de la disponibilidad esperada. En una métrica de satisfacción, un impacto negativo se percibe como la degradación del comportamiento o reducción del placer esperado al utilizar el bien, servicio o individuo que está designado para proveer el placer requerido o entregado.

Un impacto es negativo siempre y cuando cumpla con las siguientes cualidades: que sea inesperado, espontáneo, público y poco controlable, ya que esto afecta la satisfacción prometida por la adquisición de, el uso de o la relación con el bien, servicio o individuo y se rige por la evolución caotica, inesperada e incontrolable de los afectados por el evento.

La percepción subjetiva de los impactos negativos pueden reducirse o anularse con la ayuda de herramientas conductuales como los informes o advertencias. La publicación de una advertencia puede ser tan efectiva que puede anular la percepción negativa de un impacto. Para que esto se cumpla, la publicación debe contar con los siguientes puntos principales:

– Que sea sencilla.
– Que sea clara.
– Que sea corta.
– Que sea directa.
– Que sea previsora.
– Que sea cumplida según lo prometido.

– Que sea sencilla.

La sencillez se basa en el hecho de utilizar ideas básicas que refieran el impacto.

– Que sea clara.

La claridad debe incluir aquellas circunstancias que propician o generan el impacto, de forma que pueda justificar el hecho de que las cosas “van a ser de esta forma, porque es la mejor forma en que pueden ser”.

– Que sea corta.

La minimalidad está contemplada en el hecho de que las ideas rápidas son más fáciles de fijar a la memoria, además que propician un mayor positivismo en la percepción que se obtiene del notificante.

– Que sea directa.

El establecimiento de una clara rectitud de la advertencia reduce el grado de ansiedad que la misma pudiera generar y permite a los involucrados en el evento impactante a tener una percepción menos negativa o más positiva durante la evolución del evento.

– Que sea previsora.

La previsión se refiere a la magnitud del lapso del espaciotiempo con que se ha anunciado el impacto. De esta forma, en tanto mas grande sea el lapso con que se ha ejecutado la advertencia, menor será la percepción negativa que tendrán los involucrados.

– Que sea cumplida según lo prometido.

En tanto la advertencia cumpla con lo notificado, el evento anunciado podría reducir el impacto negativo en los involucrados, de forma que, estando avisados, evitarían, en lo posible, estar presentes durante el lapso del evento.

A pesar de que la evasión de un impacto negativo parezca algo casi imposible de comprender por el nivel de detalle que debe ser cubierto, es posible reducir todas las reglas anteriores a una frase específica y aplicable a todos los casos:

Pórtense bien. Si no, al menos, avisen xD

K.