Sea definida una necesidad como la voluntad de satisfacer un deseo generado por una carencia física, mental o fisiológica y sea definido el placer  como la retribución perceptual subjetiva de la satisfacción de la necesidad, es posible concluir que, las necesidades satisfechas o la satisfacción de las necesidades, son una forma temporal específica de obtener placer. El placer, en cuanto a la funcionalidad, consta de una sensación agradable temporal y expiable que modifica la percepción subjetiva del entorno del individuo o individuos sujetos a dicha satisfacción.

En tanto la necesidad sea generada por el deseo voluntario, constará de las siguientes cualidades: 1.- será, siempre, temporal, 2.- será, siempre, subjetiva y egoísta y3.- será siempre, sujeta a modificación por obsolescencia / costumbre a la adecuación.

La obsolescencia se refiere al fin de la utilidad de un bien/servicio/individuo, basándose en sus cualidades funcionales, siendo comparado con el entorno en el cual el bien/servicio/individuo se desenvuelve. La costumbre puede definirse como la adecuación o modificación de la ejecución o desenvolvimiento y expresión de un individuo o grupo de individuos en un entorno particular.

Si bien un entorno heterogéneo requiere capacidad de adaptación al cambio constante, la homogeneidad de este tipo de entornos requiere que los individuos sean capaces de adecuar su comportamiento en tanto el ambiente sufra modificaciones. Una herramienta diseñada para transportar líquidos, propicia la costumbre de poder acceder a los líquidos más fácilmente en todos aquellos individuos beneficiados por dicha herramienta. Un dispositivo que entrega líquidos directamente en el entorno inmediato de los individuos, hace obsoleta la herramienta anterior, desde el momento en el que el dispositivo facilita el transporte de los líquidos. La facilidad del transporte reduce el esfuerzo requerido para realizar esta tarea. La reducción súbita del esfuerzo en una tarea particular y repetitiva, propicia el placer perceptual.

El placer perceptual subjetivo generado por la satisfacción de una necesidad, está condicionado por dos principios básicos y muy generales: 1.- Que el placer llegue inmediatamente y en grandes cantidades (que sea notorio) y 2.- Que la satisfacción de la necesidad sea consistente con lo esperado (que sea innecesario modificar el comportamiento nuevamente hacia atrás una vez adecuado a la satisfacción). Si la herramienta para transportar líquidos se destruye o degrada, los líquidos no podrán ser transportados, lo que requerirá que incremente el esfuerzo nuevamente para obtener los líquidos.

La transición durante la implementación de la nueva herramienta siempre será condicionada por la resistencia al cambio de los implementadores (o los que deberían tener la función de implementadores), de aquellos de quienes empujan el cambio y no por aquellos que lo reciben. Comúnmente, los implementadores agregan una carga emocional y particular a la implementación/liberación de una nueva herramienta, restringiendo, limitando o denegando el uso de la misma por aquellos para quienes ha sido diseñada.

La renuencia o desconfianza de proporcionar o utilizar una nueva herramienta o funcionalidad es propiciada por la oscuridad cognitiva sobre las bondades de la nueva implementación. El aprender a utilizar la herramienta propicia, generalmente, frustración por el hecho de cambiar el patrón de comportamiento de aquellos que deben empujar el cambio.

La mayor parte de las necesidades actuales, sean autogeneradas o heredadas por la naturaleza, pueden ser cubiertas con el conocimiento que la tecnología puede proporcionar. Los artificios o procedimientos creados por la tecnología, comúnmente cuentan con un tiempo de vida corto y bien definido, durante el cual, nuevas propuestas son realizadas. Debido a la rápida evolución de éstas soluciones, el cambio en el comportamiento es inevitable y la evolución cuenta con un dinamismo tan veloz que es requerido un esfuerzo enorme para estar constantemente siguiendo los cambios generados. En la mayoría de las ocasiones, la velocidad de los cambios supera la de la costumbre o adecuación a los mismas, por lo que, tan pronto un individuo se ha acostumbrado a la última modificación del comportamiento, ya ha sido necesario comenzar con un nuevo proceso de aprendizaje y adecuación. El incremento del esfuerzo por adecuarse al cambio, supera (subjetivamente hablando) al placer obtenido por aplicar dicho cambio, por lo que los nuevos aprendizajes o adecuaciones serán vistos con renuencia o desagrado. Así entonces, todos los cambios generados por la tecnología y todos los dispositivos, mecanismos o atributos creados en base a esta ciencia, serán siempre percibidos negativamente, por lo que su introducción o beneficios, se verán opacados por la renuencia de los que propician (deben propiciar) el cambio.

Así mismo, las innovaciones basadas en la tecnología son comprensibles mayormente por aquellos individuos privilegiados que más rápido se adaptan al cambio, por lo que su reacción será positiva y mostrarán un grado mayor de placer, en comparación con los que se rehúsan a adaptarse. En otras palabras, los cambios les harán más felices que a los demás.

Haciendo una comparativa de la felicidad percibida, es notorio que aquellos que se rehúsan al cambio, harán lo posible por reducir el nivel de felicidad de los que son fácilmente adaptables, por lo que obrarán de tal forma para que las herramientas o procesos recientemente implementados o nuevos para ellos, sean percibidos como una amenaza al entorno y todos sus componentes e individuos.

Aplicable todo esto a un ambiente laboral heterogéneo, la facilidad que propicia una fotocopia, se convierte en una calamidad económica; la ventaja que genera el poder de hacer una llamada telefónica al otro lado del mundo, se transforma en una amenaza de complot y, la rapidez y versatilidad que da un teclado, es percibida como el más grande enemigo de la productividad. No obstante todo esto, cuando hay papeles en el escritorio, no necesariamente se está en aprietos; cuando alguien está al teléfono, no necesariamente está regalando tiempo; y cuando alguien teclea, no necesariamente está tuiteando.