El objetivo de una Revolución es lograr un cambio real. El medio utilizado para lograr una Revolución se basa en realizar una serie de acciones que no se han utilizado anteriormente, algo nuevo, no contemplado por los peldaños más altos de la sociedad. La llamada “Clase política”, aquellos individuos que utilizan los recursos generados por el resto de la población para solventar sus necesidades específicas y especiales. Los causantes de todos los conflictos sociales, generados a partir de una opresión a los individuos que se preocupan por obtener los recursos necesarios para mantener su existencia en una estabilidad aceptable.

El origen de una Revolución es resolver el conflicto de ésta opresión, que es principalmente, política, que durante su curso tiene mayores impactos negativos que positivos a todos aquellos que son sometidos a su yugo, directa o indirectamente, de forma deliberada o por mera coincidencia.

En tiempos de máxima opresión o en aquellos momentos en que la realidad parece volverse más afilada, surgen pequeñas muestras de rebeliones, de liberalismos accidentados, aleatorios y con resultados poco convenientes para el vulgo, terminando éstos más afectados de forma negativa al final, que parecería más conveniente haber evitado cualquier levantamiento, por menos escandaloso que éste haya sido. Es en estos precisos tiempos en que se desea un cambio radical, una verdadera Revolución, una acción social que propicie un bienestar y una estabilidad general.
Empero a todos los deseos de la sociedad, más que una Revolución real, sería conveniente comenzar a integrarse a las bases opresoras, escabulléndose por los recovecos de la pereza burguesa. Fundiéndose poco a poco con las bases políticas que mantienen una tensa estabilidad del tejido social con el fin de comprender el funcionamiento de los procesos cívicos, así como obtener contacto directo con los líderes sociales y aprender de sus costumbres. Con solo un poco conocimiento burgués, es posible, al menos inicialmente, realizar mayores avances en materia civil que con una elevada cantidad de cócteles explosivos, solamente mediante la influencia indirecta sobre los mencionados anteriormente. Con este conocimiento, se pueden realizar diversas acciones de peso, sin caer en riesgo de exponerse al 100%.

Primero, es posible golpear las bases de las regulaciones, esto es, a los reguladores, de tal forma que la ciudadanía pueda comprender que las leyes son aplicables solamente a quienes se someten a sus imposiciones. Las leyes son para estabilizar una sociedad, no para oprimirla y hundirla en las sombras que la vuelven violenta. Después, habiendo golpeado la estabilidad de los reguladores con sus propias acciones, una vez que los ciudadanos oprimidos conozcan la cantidad de derechos que poseen es posible incrementar la influencia a los libertadores, es posible darle a conocer a los reguladores, que, muy aislados, existe una gran cantidad de seres racionales y objetivos que mantienen la red social lo suficientemente tensa para evitar que el peso de la desigualdad la rompa por el medio.

Al centro están los extremos desiguales, existiendo sobre una pieza de tela enorme, que es sujetada al rededor por el resto de la población, que es balanceada por éstos ciudadanos que son conscientes de que su participación es clave para evitar que el resto caiga, mientras se desenvuelve una lucha por ver quién ocupa la mayor parte de la tela. Y siempre será posible mantenerla balanceada.

Como sostenes de la tela social, es posible permitir que la tela se rompa, y también es posible envolver a los combatientes en dicha tela y lanzarlos al mar.

¿Qué harás?

La desventaja de una Revolución real es que, con el tiempo suficiente, los revolucionarios se convierten en el estándar opresivo.