Eres quien eres y nadie más. Tu identidad es la unica pertenencia que es imposible que te sea removida de tu existencia incluso después del término de la misma. La existencia se puede referir en dos partes: presencia y trascendencia.

La presencia es el hecho de estar ahí, en este preciso momento, haciendo las cosas que tienes que hacer y pensando en lo que estás haciendo. La presencia por si misma es un estado existencial que es imposible eliminar. La presencia es demostrada con acciones cotidianas como ir por las tortillas o subirse al camión. Estás presente porque haces acciones y haces acciones porque estás presente.

La trascendencia es el hecho de permanecer aquí, ahí y allá, para siempre, siendo referencia de las cosas que se tienen que hacer, de la verdad absoluta, de las máximas de la existencia. La trascendencia es el estado existencial que permite que tu influencia se prolongue más allá de tus limites temporales. Que hagas sin hacer. Que estés sin estar. Que vivas sin vivir. Que existas sin existir.

Si bien, cualquier trascendencia tiene como requisito la presencia,  para lograr la primera es necesario romper los limites de la segunda. Salir del cuadro. Quebrar o deformar las reglas. Atreverte a lo que cualquier individuo se atreve, pero haciéndolo realmente.

Si bien las reglas se aplican para el común de la gente, existen individuos agraciados que pueden salir de las reglas, que pueden romperlas sin llegar a hacer daño al prójimo. Éstos individuos comúnmente denominados “liberales” o “revolucionarios” se encargan de recordarle al yugo de la opresión que siguen siendo individuos, libres y pensantes, que pueden reclamar en cualquier momento su presencia y abogar por su trascendencia, incluso en lugar de alguien más.

En estos días, esos individuos son perseguidos cual verdaderos criminales. Son menospreciados por sus gobernantes, son alejados de su línea presencial y son tomados por la peor[1] clase[2] de existencia[3] que pudiera haberse creado en cualquier línea de tiempo. Estos gobernantes olvidan que en algún momento alguno de sus antecesores realizaron las mismas acciones para que ellos mismos pudieran estar ahí, gobernando (y en algunos casos siquiera de manera presencial), consumiendo recursos que, si bien tienen la obligación de administrar, distan mucho de pertenecerles. A pesar de todo esto, se dan el lujo de considerarse a ellos mismos como seres agraciados que tienen la responsabilidad de decidir qué es bueno y qué es malo para quienes están “abajo” de ellos.

Ésta y miles de razones más siembran terror en los individuos y, eventualmente, cualquier intento de expresión de individualidad se ve amainado por la influencia del miedo. “Si dices algo, se volverán contra ti”. Y en ese preciso momento, tu individualidad ha cesado de existir.

TOR (The Onion Ring / Router / Realm) proporciona una alternativa de anonimato para todo aquel individuo que, preocupado por que el malvado yugo de la opresión le robe su identidad, su individualidad, pueda ejercer su derecho a expresarse y actuar (al menos de manera virtual).

TOR utiliza un protocolo de encripción llamado onion, por semejanza con las capas de la cebolla (y no hablo de la analogía de Shrek): tus datos se encuentran en el centro y, en cada salto que dan entre los servidores de la red onion, son cubiertos con una capa de encripción que utiliza llaves públicas y privadas. Adicionalmente, tu tráfico es “originado” en una dirección aleatoria: en un momento puedes estar en Praha y en el siguiente en Русся (la mágia del internet, bitch). De esta manera, se te permite expresar las inconformidades de tu presidente sin que te puedas perocupar por que éste pueda leer lo que piensas de él (actualmente nos encontramos en una investigación para confirmar o refutar la hipótesis de que sepa leer).

Nota al pie: hace algunos meses / dias / años, el dueño de freedomweb fue arrestado por tener almacenadas cantidades inconmensurables de archivos ilegales en sus servidores que servían como nodos de TOR (el gobierno asegura que se trata de illegal pr0n o cosas peores, como DVD’s pidatas y fotos de znewd4n en lingerie). Independientemente de lo que el gobierno piense, es una máxima que la illegal pr0n (y los DVD’s pidatas) es algo que se debe evitar, así como se debe eliminar a las personas que producen este tipo de contenido. Desgraciadamente personas de éste tipo existen en todos lados y TOR les proporciona el beneficio del anonimato que el resto de los individuos deberíamos estar disfrutando para causas nobles como derrocar a un presidente inepto o pedir que traigan las temporadas de Hell’s Kitchen a la television abierta.

Como muestro en otro lado, tú, individuo anónimo, te encuentras a la mitad de una lucha entre las clases “altas” y “bajas” de la sociedad. Estás sosteniendo el tejido social que permite que puedas seguir yendo a ver el futbol en el nuevo estadio que hicieron solo para ti, que hagas carne asada en la casa de tus suegros y que disfrutes esas latas rojas con un águila negra estampada que comúnmente sería confundida con orina de algún mamífero de mediano tamaño. Hablo de ese tejido que anteriormente te permitía dormir en el patio de tu casa o caminar a las 10 de la noche por el parque de tu colonia sin preocuparte de lo que les fuera a pasar a ti, a tu familia o peor, a tus barajitas de pokémon.

Sostienes ese tejido social que ahora está siendo utilizado como cuadrilátero de lucha libre por los extremos de las “clases sociales” para montar su trascendente drama impertinente. Desde las reformas que pretenden obtener mayores ingresos para los expresidentes, hasta la venta de tiempos compartidos en un volcán inactivo al centro de la República Mejicana, tú, ciudadano común (tal vez un poco simplón, pero nunca corriente), continuarás sometiéndote a los caprichos de aquellos campesinos oprimidos que se alzaron en armas contra la dictadura y que ahora se mantienen ganando mensualmente el equivalente a un año y medio de tu salario (antes de impuestos), incentivos de productividad, vales de despensa e intereses moratorios por la casa que terminarás de pagar en alrededor de un lustro, juntos. Y revueltos.

Dicen que un individuo cambia por una razón importante. Desgraciadamente esas razones comúnmente son negativas y siempre terminan jodiéndote la vida.

¿Cuánto tienes pensado soportar?